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Opinión | Cosas de Roque

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Jefe de sección Arousa

Centollo de O Grove, seña de identidad de un pueblo

Una degustación de Centolo do Grove.

Una degustación de Centolo do Grove. / M. Méndez

Hablar de O Grove es hacerlo de elementos tan reconocibles a nivel nacional e internacional como A Lanzada y A Toxa. Es referirse a la afamada gastronomía meca, la inquietud cultural de sus gentes, el trabajo en el mar y las bateas, al Monte Siradella, Punta Moreiras y Con Negro.

Decir O Grove es decir paisaje, naturaleza, ornitología y turismo, lo cual lleva a pensar no solo en sus playas, el Complejo Intermareal y los barcos de pasaje que operan en O Corgo, sino también en la Festa do Marisco, el Casino La Toja, el Acuario...

Pero hay algo más que distingue a este municipio arousano: el centollo; centolla si es hembra y «centola» si se habla de la especie en gallego. Es el «rey de los mariscos». Pero no uno cualquiera, sino el Centollo de O Grove, así, con mayúsculas, que para eso se trata de una marca de calidad y diferenciación, registrada oficialmente por la Confraría de Pescadores San Martiño en 2019 y proyectada tanto por esta entidad como por la asociación Empresarios Grovenses de Bens e Servicios (Emgrobes), el Concello y la Cofradía do Centolo Larpeiro.

Esa marca tampoco es un reglado, sino que es fruto de un intenso trabajo previo y responde a la fama que antes de conseguirla ya tenía este crustáceo, capaz de generar cada año en la lonja grovense las más altas cotizaciones de toda Galicia –21 millones de euros en lo que va de siglo– y que reclaman cada vez con más fuerza no solo la hostelería local, y la gallega en general, sino los mejores restaurantes de Madrid, Asturias, País Vasco y otros puntos de España.

Su fama le precede, y la selección del mejor producto que realiza la flota de enmalle antes de descargarlo es una garantía adicional para compradores y consumidores, de ahí que el sector se permita el lujo de establecer un precio mínimo de retirada en lonja –este año de 14 euros el kilo– por debajo del cual el producto no se vende, sino que se devuelve al mar.

¿Qué se consigue con esto? Pues que los pescadores se encarguen de seleccionar el mejor producto, que los compradores acudan tranquillos a la lonja meca, ya que saben que en ella van a encontrar solo lo mejor, y que el consumidor sea cada vez más insistente a la hora de pedir este marisco con nombre y apellidos: Centolo do Grove.

Prueba evidente de que, si bien las cofradías y/o agrupaciones de marisqueo han metido la pata en demasiadas ocasiones durante las últimas décadas, con el fracasado modelo del libre marisqueo de Arousa como mejor ejemplo de ello, también hay veces en las que se hacen las cosas bien.

Cofradía mancomunada

Y lo que sucede con el centollo de O Grove se antoja un buen proceder en la cofradía mancomunada de San Martiño, con socios tanto de la localidad grovense como de Meaño, Cambados, Poio, Ribadumia y Sanxenxo.

Así procede destacarlo y aplaudirlo ahora que arranca una nueva campaña del centollo, y cuando está a punto de comenzar una nueva edición de las Xornadas da Centola que impulsa la patronal.

Dos acciones que, apenas un mes después de que finalizara la exitosa y multitudinaria Festa do Marisco, permiten presentar de nuevo a la península meca como «comedor de Galicia» y sitúan su puerto y su lonja en lo más alto de la actualidad pesquera y gastronómica de la comunidad.

Sí. Hoy se largan los populares miños, que son los aparejos más empleados en la captura de este recurso. Y mañana estarán en tierra, en las ollas y en las mesas, los primeros ejemplares de la temporada, lo cual constituye una muy buena noticia para los apasionados de este manjar de las rías gallegas. Aunque si afortunados pueden considerarse aquellos que tengan el placer de deleitarse con un buen centollo, o una centolla, de las rías gallegas, mucho más lo serán quienes puedan saborear Centolo do Grove.

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